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Centro Fénix de Naturopatía tiene el placer de invitarles a conocer sus técnicas terapéuticas,
probadas y usadas por millones de personas, con éxito, en todo el mundo;
para el remedio de síntomas como la depresión, el estrés, la ansiedad.
Dolores musculares y óseos. Problemas respiratorios y alergias.










domingo, 21 de diciembre de 2014

Las Cuatro Leyes de la Riqueza

Estas sencillas leyes rigen el ámbito de la riqueza y las practican todas las personas que tienen éxito económico, las grandes compañías y las instituciones financieras.

Las Cuatro Leyes de la Riqueza son:
La Ley de Ganar. Esta Ley enuncia que "Toda Riqueza Humana Es Creada por la Mente”.
La aplicación de esta Ley involucra la creación placentera de un ingreso suficiente.
La Ley de Ganar es la más importante. Si no llegas a dominarla, las demás se convertirán en simples conceptos intelectuales.
La clave de la riqueza está en aprender cómo tomar las riendas de la mente, saber cómo encauzarla con pensamientos positivos, observándose uno mismo, liberándose de los principales obstáculos que frenan el pensamiento y aprendiendo a usar mejor la imaginación.
Tu riqueza aumentará al mejorar la calidad de tus pensamientos acerca de ti y mejorar la calidad de tus pensamientos en cuanto a qué haces para ganar dinero.

La Ley de Gastar se basa en que "El Valor del Dinero es Determinado por el Comprador y el Vendedor en cada Operación”.
La aplicación de esta Ley implica disfrutar de las cosas que se compran con dinero.
El dominio de esta Ley te libera de sentimientos de culpa respecto al dinero, culpa que nace del temor de engañar a otros, así como de que te engañen.
Un principio básico acerca del dinero es que lo debes de recibir antes de gastarlo. Esto significa que siempre has tenido y tienes un saldo positivo. Aun cuando tengas cuentas por pagar, tu saldo es positivo. Cuentas y deudas no son gastos, son convenios. Las cuentas y deudas no representan gastos hasta que se pagan.
Generosidad es la disposición de dar dinero libremente a gente que no lo necesita. Esto es diferente a la práctica de la caridad, que consiste en dar dinero libremente a gente que si lo necesita. La caridad es una idea maravillosa y una noble práctica pero que no te librará de la necesidad de dinero. La necesidad significa carencia, que equivale a escasez. Si piensas que necesitas dinero este pensamiento refuerza tu idea de carencia y escasez. Dar dinero a personas que no lo necesitan deshace cualquier asociación entre el dinero y su necesidad. Si no tienes a nadie que no necesita dinero, entonces ofrécelo a alguna persona que te haya proporcionado algo valioso en tu vida. Puedes tener la seguridad de que esa persona utilizará el dinero para algo importante.

La Ley de Ahorrar considera "La Acumulación de un Sobrante de tu Ingreso”.
Su aplicación conlleva ahorrar un porcentaje de tus ingresos. El proceso da una sensación de abundancia, que se reflejará en tus ingresos futuros.
La razón de que tanta gente fracase en el ahorro es que sólo tienen una cuenta de ahorro. Si es así, estás ahorrando sin ningún propósito, o bien haciéndolo por el dinero en sí mismo. A esto se le llama acaparamiento, ahorrar para tiempos difíciles o por el miedo de quedarte sin dinero.
El secreto de ahorrar fácil y exitosamente es tener varias cuentas de ahorros, cada una para un objetivo especial.
Esta es la lista de las siete cuentas de ahorros:
1. Ahorros para Cuentas Grandes.
2. Ahorros para Independencia Financiera.
3. Cuenta de Ahorros Millonaria.
4. Ahorros del Ingreso Anual.
5. Ahorros para Gastos Corrientes.
6. Ahorros para Impuestos.
7. Ahorros para Expresar tu Generosidad.

La Ley de Invertir plantea "Gastar el Capital con el Propósito de Aumentar tus Ingresos”.
Esta Ley es una combinación de las anteriores, ya que en su aplicación participan los tres factores: ganar, gastar y ahorrar.
En contra de la opinión popular, no se requiere una gran cantidad de capital para convertirse en un inversionista exitoso.
El dinero sigue exactamente las órdenes de tu mente, no importa la actividad financiera en que te desenvuelvas.
Elimina el factor de preocupación en tus inversiones. Hay varias maneras de hacerlo. Usa tu imaginación para:
1. Encontrar inversiones que no te causen preocupación.
2. Encontrar maneras creativas para administrar tus inversiones, de modo que tu pérdida máxima corresponda a una cantidad de dinero que no te produzca preocupación.
3. Usar afirmaciones para eliminar tu miedo a perder.
4. Invertir solo en cosas que te agraden.
Administra tu dinero para invertir de manera que siempre te puedas mantener en el negocio de las inversiones. Con seguridad, esto es suficiente para que cualquiera aprenda a ser un inversionista exitoso.

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domingo, 14 de diciembre de 2014

El Primer Nivel de Percepcion en el Ser Humano

El ser humano es un animal óptico porque un tercio de sus vías nerviosas están destinadas a los ojos.
Los ojos, así como los oídos y la nariz, desde el nacimiento, deberían ser integrados inmediatamente en un funcionalismo unitario porque de lo contrario el individuo, al carecer de contacto con la realidad, llegaría a falsos contactos, es decir, a la disociación.

El hipotálamo es el primer cerebro en la evolución.

La conciencia es, en efecto, autopercepción, y para tenerla es necesario que los estímulos sensoriales provoquen un sentimiento de excitación. La ruptura entre sensación y percepción provoca el pánico, la interpretación errónea de la realidad, la confusión, la falta de orientación, la incoherencia, en definitiva, una imposibilidad de identificación, que determina la ausencia de identidad, pudiendo definir a este individuo como psíquicamente sordo y ciego.
Un bloqueo parcial a este nivel, está indicando una personalidad psicótica caracterizada por una reactividad, el sujeto no es activo, creativo, sino que responde al medio y, en particular, a los estímulos visuales, con una predilección por la forma en detrimento del fondo.

La ansiedad parece ser una manifestación de agresividad negativa dirigida contra uno mismo y depende de una disfunción respiratoria causada por el bloqueo del diafragma. La agresividad es una manera de acercarse, de contactar: los telerreceptores de los ojos, los oídos y la nariz tienen por función, desde el nacimiento, tomar contacto con el mundo exterior. El feto percibe los sonidos como vibraciones, radicando en ello el contacto inicial con la realidad materna; el nacimiento, en la mayoría de los casos, se vive como un traumatismo: la emoción existencial primaria del miedo deriva de este traumatismo y del trastorno de los telerreceptores.

La emoción primaria del miedo en los primeros momentos de la vida determina una pérdida de tono, conduciendo a una vasodilatación que potencializa la vasoconstricción a fin de asegurar la homeostasis. En la práctica, la vasodilatación que tiene todas las características de una parálisis, puede llegar a ser mortal, a no ser que se elimine por medio de una descarga energética por los ojos (la mirada fulminante de hostilidad): esto es el origen de la vasoconstricción; por eso se puede considerar la hostilidad como una emoción secundaria.

El córtex en sí mismo no tiene sensibilidad local, pero cada parte de la superficie cerebral corresponde, desde el punto de vista sensorial o motor, a una manifestación del individuo. Es por eso que una estimulación en una zona cualquiera puede dar una respuesta periférica. El cerebro está dividido en lóbulos:
• Lóbulo frontal
• Lóbulo occipital
• Lóbulos parietales (dos)
• Lóbulos temporales (dos)
• Ínsula

Las enfermedades clásicas de la vista: astigmatismo, miopía, presbicia, hipermetropía, son siempre consecuencia de una tensión crónica de los músculos externos del ojo y del músculo interno, el ciliar. Dicha tensión está en relación directa con las tensiones psíquicas aparecidas después del nacimiento. El bloqueo es el resultado de esa tensión que llegó a ser crónica.



Los actings recomendados para los trabajos en el primer nivel y más concretamente con los ojos son:
1. Rotación de los ojos. Este acting da al sujeto la capacidad de dominar el espacio y el tiempo.
2. Mirar alternativamente a la derecha y a la izquierda sin girar la cabeza. Este acting reproduce el fenómeno acontecido en el noveno mes de la vida, denominado por Spitz el “miedo a lo desconocido”. Dicho acting facilita la descarga de rabia, la desconfianza y la hostilidad reprimida desde el momento del destete.
3. La movilidad significa la posibilidad de desplazarse, actividad que solo puede llevarse a cabo si el bebé es capaz de ver a su alrededor, para entrar en posesión de la 4ª dimensión de espacio-tiempo. En tal caso, el acting propuesto es la rotación completa de los ojos sin mover la cabeza para mirar detalladamente, y no solamente ver alrededor de sí.

Las perturbaciones de la visión se acompañan de una tensión crónica de los músculos del cuello.

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viernes, 28 de noviembre de 2014

Inconsciente, Psicoterapia y Sanacion

La vida humana implica muchas transformaciones biológicas y psicológicas, así como experiencias traumáticas. En la infancia y la adolescencia se producen a menudo enfermedades, heridas, operaciones y una gran variedad de agresiones emocionales. El mismo proceso de emerger a este mundo en el nacimiento, constituye un gran trauma físico y psicológico. Nos vemos expuestos a importantes crisis, incluso a lo largo de la existencia prenatal, tales como enfermedades o estrés emocional de la madre, influencias tóxicas e incluso prematuridad o intento de aborto.
La mayoría de estos dolorosos recuerdos se olvidan o se reprimen, pero no pierden su significado psicológico. Por el contrario, se graban profundamente dentro de nosotros y pueden ejercer una poderosa influencia sobre nuestras vidas. El psiquiatra austriaco Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, fue quién presentó la primera prueba convincente de que nuestra psique no está limitada a procesos de los que somos conscientes sino que incluye amplias áreas que permanecen la mayor parte del tiempo por debajo del umbral de la consciencia.


Freud denominó a esta dimensión de la psique, el "inconsciente". Descubrió que los recuerdos reprimidos y olvidados de la infancia y la adolescencia, y también periodos posteriores de la vida, podían emerger en forma de perturbadoras pesadillas. Constituían también importantes causas de distintos desordenes psicosomáticos y emocionales, podían producir distintos tipos de comportamiento irracional e interferir en el proceso de una vida satisfactoria. Durante el proceso terapéutico, que Freud denominó psicoanálisis, las asociaciones libres del cliente y las interpretaciones del psiquiatra servían de ayuda para llevar este material inconsciente a la consciencia y disminuir su influencia negativa en la vida cotidiana.
Las contribuciones de Freud a la psicología y la psicoterapia fueron revolucionarias e innovadoras. Sin embargo, este modelo teórico se limitaba a la biografía postnatal: intentaba basar la explicación de todos los procesos psicológicos en la historia de la vida posterior al nacimiento. De un modo semejante, su técnica terapéutica o intercambio verbal, era una herramienta relativamente débil para penetrar en el inconsciente y un método de sanación y transformación muy lento y que consumía mucho tiempo.

Uno de los discípulos de Freud, el desertor Otto Rank, amplió considerablemente el modelo al llamar la atención de los círculos profesionales sobre la importancia psicológica del trauma del nacimiento. Las observaciones de Rank, que pasaron desapercibidas durante muchos años, se han visto confirmadas, en las tres últimas décadas, por parte de varias psicoterapias experienciales. En los últimos años, se han dedicado reuniones específicas a los problemas de la psicología prenatal y perinatal, una disciplina que estudia la influencia de las experiencias que se producen en la psique humana antes y durante el nacimiento.

Las investigaciones del discípulo de Freud, Carl Gustav Jung, produjeron observaciones tan sorprendentes y revolucionarias que todavía no han sido plenamente aceptadas y asimiladas en los círculos académicos. Jung llegó a la conclusión de que el inconsciente humano no se limitaba a los contenidos de la historia individual. Además del freudiano "inconsciente individual", existía también el "inconsciente colectivo", que contenía los recuerdos y la herencia cultural de toda la humanidad. Según Jung, los modelos universales y primordiales del inconsciente colectivo, o "arquetipos", eran de naturaleza mitológica: Las experiencias que involucran las dimensiones arquetípicas de la psique comunican un sentido de sacralidad o, en términos junguianos, de "numinosidad".
Cuando se permiten que esos contenidos del inconsciente, portadores de gran carga emocional, salgan a la superficie, se experimenten completamente y se asimilen en la conciencia, pierden el poder de influirnos de modo negativo. Este proceso es el objetivo principal de las psicoterapias profundas. Algunas de las antiguas escuelas intentan llegar a esta meta mediante un diálogo terapéutico; las innovaciones más recientes, sin embargo, consisten en enfoques que facilitan la experiencia emocional y física directa del material inconsciente.

A veces, la cantidad de material inconsciente que surge desde los niveles profundos de la psique puede ser tan grande que la persona implicada puede tener dificultades a la hora de funcionar en la vida cotidiana. Sin embargo, a pesar de esas, en ocasiones, espectaculares manifestaciones, este tormentoso episodio es básicamente un intento del organismo de simplificar su funcionamiento para descargarse de viejas huellas y programas y sanarse a sí mismo. Quién lo comprende y tiene un buen sistema de apoyo puede cooperar con el proceso y beneficiarse de él.

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sábado, 22 de noviembre de 2014

Poder y Vulnerabilidad

Todos somos naturalmente poderosos. Nacemos con un poder potencial; nuestra tarea consiste en reclamarlo, desarrollarlo y sentirnos cómodos expresándolo de manera única y personal. Al mismo tiempo, todos somos naturalmente vulnerables. Como seres humanos, tenemos necesidades y sentimientos que nos hacen profundamente sensibles. Tarde o temprano debemos aprender a sentirnos cómodos con nuestra vulnerabilidad, a reconocerla y a asumir la responsabilidad de cuidarla.

El poder y la vulnerabilidad son energías opuestas. El poder es la capacidad de influir en el mundo que nos rodea. La vulnerabilidad es la capacidad para dejarnos influir por el mundo que nos rodea. Para tener una experiencia rica, plena y gratificante de la vida, hemos de abrazar ambas polaridades. Uno de los mayores desafíos de la experiencia humana es aprender a vivir con esta paradoja: somos a un tiempo extremadamente poderosos y vulnerables. Hay muchas paradojas semejantes que nos exigen aceptar todas nuestras facetas. La verdadera sanación se basa en la auto aceptación.

Esta visión de la vida es muy distinta de aquella a la que solemos estar acostumbrados. En la moderna cultura occidental observamos las dualidades de la vida desde una perspectiva muy lineal y polarizada. En lugar de concebirlas como un todo, las calificamos de buenas o malas, correctas o incorrectas. Desde este punto de vista, sentimos que debemos elegir entre los opuestos, en lugar de respetarlos a los dos. Constantemente tratamos de determinar que extremo de una polaridad es correcto, bueno, adecuado o mejor. Entonces mantenemos y desarrollamos ese aspecto mientras procuramos liberarnos del opuesto, que consideramos negativo o incorrecto.
Esta visión, además de inducirnos a emitir juicios sobre nosotros mismos y los demás, genera un conflicto constante en nuestro interior. Puesto que todas las energías de la vida son innatas y esenciales, no podemos liberarnos de ellas por mucho que lo intentemos. Cuando damos preferencia a una cualidad sobre otra, iniciamos una guerra interior.

En nuestra sociedad, el poder suele ser honrado y respetado, mientras que la vulnerabilidad se considera una señal de debilidad, algo vergonzosa y humillante. Este tendencioso juicio cultural hace que la mayoría intente desarrollar de una forma u otra su poder y erradique, o al menos esconda, su vulnerabilidad. Esto es especialmente cierto en los hombres, a quienes la tradición cultural niega el derecho a mostrarse vulnerables.

El problema es que, como seres humanos, sencillamente somos vulnerables. Tratar de superar este hecho no lo hará desaparecer. Como mucho aprendemos a esconderlo de nosotros y de los demás, lo que nos llevará a vivir en la negación. Y lo más triste es que intentemos librarnos de un ingrediente esencial para una vida satisfactoria. Nuestra vulnerabilidad es el umbral de la receptividad; sin él no podemos recibir amor, experimentar intimidad ni alcanzar la plenitud.
Las personas que se identifican en exceso con el poder y niegan su vulnerabilidad pueden hacer grandes cosas en la vida. Sin embargo, nunca serán capaces de recibir las recompensas espirituales y emocionales de la existencia y es probable que tarde o temprano se pregunten qué sentido tiene la vida.

A pesar de nuestra preferencia cultural por el poder, muchas personas eligen consciente o inconscientemente el camino opuesto. Aquellos que han vivido experiencias traumáticas en la infancia con una persona que abusaba de su autoridad suelen renunciar a su propio poder. Estas personas podrían identificarse con la vulnerabilidad por temor a que su poder sea visto como una amenaza o que realmente perjudique a los demás. Por desgracia, este enfoque es igualmente desequilibrado. Sin poder no conseguiremos alcanzar nuestras metas en la vida ni compartir nuestros dones, o protegernos y cuidarnos como es debido. Una persona totalmente identificada con la vulnerabilidad a menudo se convierte en víctima de otros o de las circunstancias de la vida.

La identificación absoluta con el poder o la vulnerabilidad suele causar problemas económicos o dificultades para experimentar prosperidad. Cuando nos identificamos con el poder, es probable que nos obsesionemos con ganar dinero y dejemos a un lado otras cosas importantes. Cuando nos identificamos con la vulnerabilidad y renunciamos al poder, podríamos impedirnos ganar dinero y alcanzar el éxito.

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jueves, 6 de noviembre de 2014

Jerarquia de los Rangos Terapeuticos en MTC

Huang Di pregunta: El principio por el que trata las enfermedades la acupuntura es el Shen del paciente. La sangre, la energía nutritiva se depositan en los cinco órganos. Me puede explicar ¿qué es la virtud, la energía, la generación, la esencia, el alma, el espíritu, el corazón, el pensamiento, la voluntad, la inteligencia y la preocupación?

Este primer dialogo entre Huang Di y Qi Bo abre el ABC de la Acupuntura de Huang Fu Mi. En esta introducción el autor a través de su recopilación del Huang Di Nei Jing Su Wen y Ling Shu enfatiza la importancia del Shen y su papel inicial en el abordaje terapéutico en MTC.

¿Cómo interpretar este aforismo y situar el abordaje psicoemocional en la intervención del terapeuta en MTC?

En un artículo de los años 80 publicado en la Revista de Biociencias, el equipo de Lecussan establece una jerarquía de los rangos terapéuticos en MTC basado en el capítulo 25 del Huang Di Nei Jing Su Wen, un artículo muy interesante que aclara definitivamente la amplitud del concepto de Shen como primer rango de intervención y nos obliga también a clarificar su definición.

“Se comprende así la jerarquización de los rangos terapéuticos chinos:
1) Tratar el espíritu: es decir comprender y hacer comprender al enfermo su tipo de desequilibrio Yin Yang y el porqué del mismo; el cual proviene o bien del Cielo (los elementos cósmicos en resonancia o en oposición con su propia constitución definida por el sello de su nacimiento y de su aniversario de nacimiento o bien de la Tierra (los alimentos terrestres no adaptados a la estación o al individuo; o bien del hombre en sí mismo (su higiene de vida, su trabajo, sus traumatismos psíquicos o de otro tipo).
2) Equilibrar los regímenes en función del desequilibrio encontrado, de la estación, del tipo psíquico del individuo y de su actividad, sabiendo que cada alimento posee una carga y un equilibrio Yin y Yang bien definido, así como un punto de impacto preferencial sobre tal o cual órgano o tal dinamismo.
3) Prescribir uno o varios remedios según el estado del enfermo y el tipo de perturbación Yin Yang de este enfermo. Cada remedio posee en sí mismo una carga Yin Yang y una zona de acción precisa.
4) Finalmente, realizar de forma inmediata una terapéutica por medio de la aguja de acupuntura o de la moxa, según el estado de la enfermedad en crecimiento, sobre él o los puntos correspondientes.” (Lecussan, 1985).

El texto original en el capítulo 25 del Huang Di Nei Jing Su Wen sobre los métodos terapéuticos incluye un 5º rango es: “La 1ª es a sanar el espíritu, la 2ª es a conocer el cuidado de la propia salud (revisar los hábitos de ejercicio físico, hábitos dietéticos del paciente con base de un autoconocimiento y autoconciencia de la preservación de la salud), la 3ª es a conocer las verdaderas propiedades de las drogas medicinales, la 4ª es a manufacturar agujas grandes y pequeñas, la 5ª es a diagnosticar vísceras, órganos, sangre y energía. Cada uno de estos 5 métodos tiene su antecesor, por orden de importancia.” (Huang Di Nei Jing Su Wen, 2005).

帝曰:人生有形,不离阴阳,天地合气,别为九野,分为四时,月有小大,日有短长,万物并至,不可胜量,虚实呿吟,敢问其方。 岐伯曰:木得金而伐,火得水而灭,土得木而达,金得火而缺,水得土而绝,万物尽然,不可胜竭。故针有悬布 天下者五,黔首共余食,莫知之也。一曰治神,二曰知养身,三曰知毒药为真,四曰制砭石小大,五曰知府藏血气之诊。五法俱立,各有所先。今末世之刺也,虚者 实之,满者泄之,此皆众工所共知也。若夫法天则地,随应而动,和之者若响,随之者若影,道无鬼神,独来独往。

Vemos como el texto clásico contempla 5 métodos y sigue con “La generación actual sólo sabe punzar el vacío o la plenitud, llenar o drenar, pero todo esto es únicamente una parte del conocimiento“.
El texto clásico nos reta aquí en la visión y el abordaje global en la relación terapeuta / paciente o usuario y nos incita a reconsiderar el orden de nuestras prioridades a la hora de aplicar la acupuntura y en general la MTC.

Lecussan explicita con mucha claridad el primer rango acerca del tratamiento del Shen (condiciones laborales, familiares, vida cotidiana, entorno y antecedentes psicoemocionales…) y es necesario alejarse de una visión simplista del aspecto psicoemocional, mental o espiritual descarnado e impropio a la MTC. Partiendo de la integración entre materia, soplo y espíritu (jing, qi, shen) en MTC, comprender que el concepto de “sanar el espíritu” no significa realizar un trabajo psicológico puro que escapa en general a nuestra competencia estricta en MTC sino que define el carácter primordial y sútil de una actitud terapeutica, atenta, abierta y empática que toma en cuenta un contexto global; físico, psicoemocional, mental y espiritual de la atención que debe prevaler en cualquier consulta de Salud.

Referencias
Huang Fu Mi (1999). Zhen Jiu Jia Yi Jing (ABC de la Acupuntura y Moxibustión). Edición José Padilla Corral. Miraguanos Ediciones.
LECUSSAN L. (1985) REVISTA BIOCIENCIAS Nº1-2, CAMINOS DE LA ENERGIA. Barcelona.
Huang Di Nei Jing Su Wen (2005) Julio García Ediciones. Madrid

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sábado, 1 de noviembre de 2014

El Proposito Espiritual de la Enfermedad

Ser médico del cuerpo o del alma significa habitar los pasajes fronterizos entre la vida cotidiana y el más allá. Una enfermedad mortal concluye una fase de la vida, cuando no la vida misma. El médico del cuerpo o del alma es testigo y partícipe del desenlace.
El impacto de una enfermedad mortal es semejante al de una piedra al caer en la superficie remansada de un lago, la conmoción se proyecta en anillos concéntricos conforme las emociones, los pensamientos y las reacciones irradian desde ese centro. Afecta a las relaciones entre personas, conmueve profundamente a los demás, implica potencialmente al paciente y a cuantos se ven afectados en lo más profundo de sí mismo, en el alma. Cuando el cuerpo o la mente padecen o caen presa de la enfermedad, afloran preguntas espirituales acerca del sentido de la vida. La curación y recuperación puede depender tanto o más de una profundización de las relaciones y de la implicación con la propia vida espiritual que de la pericia médica.

La enfermedad conmociona el alma. Perdemos la inocencia, nos sabemos vulnerables, dejamos de ser quienes éramos antes de este acontecimiento y nunca volveremos a nuestro estado anterior. Estamos en un territorio inexplorado y no hay vuelta atrás. La enfermedad es un acontecimiento profundamente espiritual, y sin embargo esta realidad se ignora y prácticamente no se aborda. En cambio, todo parece concentrarse en la parte del cuerpo que ha enfermado, ha sido herida, sufre una disfunción o permanece fuera de control.
Es estrés psicológico es un aspecto esencial de la prueba que ha de atravesar el alma. El modo en que percibimos lo que nos ocurre a nosotros o a un ser querido modela nuestros pensamientos mucho más que la información objetiva. Cuando algunas personas caen presa de la angustia del dolor, los impedimentos, la debilidad o las náuseas, esa experiencia desagradable no será sólo momentánea sino que la supondrán interminable, mientras que otras que afrontan los mismos síntomas los vivirán como parte de una etapa difícil que tendrá su fin. Si no se alivia el dolor, o la mente se ve asaltada por pensamientos negativos y obsesivos, hay poco espacio para ocuparse de asuntos espirituales.

Para atender al alma, la mente ha de aquietarse. Mostrar el aspecto espiritual de uno mismo perturba a aquellos que habitan en aguas más calmas. Las preguntas de naturaleza espiritual son aquellas que las personas adictas al trabajo, al alcohol o a actividades frívolas conjuran mediante sus adicciones. No se atreven a ahondar en esas dudas, tal como nosotros las expresamos.
Un amigo del alma es un santuario, alguien a quien podemos decir la verdad de lo que sentimos, sabemos o percibimos. Cuando expresamos algo de profundidad espiritual, los demás no pueden desdeñarlo. Minimizarlo, negarlo o tomárselo personalmente; lo que decimos ha se ser acogido, escuchado, aceptado y sostenido, como en una matriz que pueda desarrollar y traer enteramente a la conciencia cuanto nos importa y la imagen que tenemos de nosotros mismos.

El restablecimiento de la salud del alma y del cuerpo puede darse o no simultáneamente; puede advenir la curación y que el cuerpo no sobreviva. Después de todo, la vida es una situación Terminal. La cuestión es cómo y cuándo moriremos, no si hemos de morir. La enfermedad nos priva de nuestra vida y asuntos cotidianos y nos enfrenta a grandes interrogantes y a la oportunidad de acceder a un conocimiento espiritual que puede transformar la situación y a nosotros mismos. Las oraciones y los ritos que cumplimos ayudan a concentrarnos y acceder a energías espirituales.
En un nivel espiritual podemos advertir claramente lo que importa y reconocer la realidad de nuestra situación personal. Nos hacemos conscientes de que somos seres espirituales abocados a una senda humana antes que seres humanos que pueden seguir un camino espiritual. Reconocemos lo que es sagrado y eterno. Desde una perspectiva espiritual, una enfermedad, aun terminal, es un indicio, una etapa subliminal en la que nos encontramos entre el mundo cotidiano y el mundo invisible.

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lunes, 27 de octubre de 2014

Comprendiendo la Sincronicidad

«Cuando el alumno esté preparado, el maestro vendrá.» Este antiguo proverbio chino describe una idea básica en el pensamiento oriental: la conexión entre la psique humana y los acontecimientos externos, entre el mundo interior y el mundo exterior. La sincronicidad, definida por Carl Gustav Jung como una “coincidencia significativa”, es uno de los modos en que esta conexión se expresa en nuestras vidas diarias. El pensamiento oriental ha estudiado la conexión fundamental entre nosotros y los demás, entre nosotros y el universo, la realidad esencial, y le ha dado el nombre de Tao. Para aquellos que han experimentado el poder de los acontecimientos, sueños y encuentros que parecen entrañar un sentimiento que trasciende su apariencia, puede ser una ventana hacia un universo más vasto y completo que el mundo del razonamiento lógico y los hechos concretos.

Podemos comprender inmediatamente la sincronicidad cuando observamos cómo opera en nuestra vida cotidiana. Además de conferir un sentido a los hechos cotidianos, el concepto de sincronicidad puede procurarnos nuevas perspectivas respecto a ciertas ideas. Por ejemplo, el I Ching es un método oracular en el que un interrogante produce deliberadamente una “lectura” por medio de la sincronicidad, que entonces guía las acciones o actitudes apropiadas a ese momento y situación. La sincronicidad arroja luz en la investigación parapsicológica, que acredita la existencia de vínculos entre nosotros y los demás, entre nosotros y los objetos.
Gran parte del valor de la sincronicidad reside en su capacidad de adherirnos a un sentido dado, un principio intuitivamente conocido en nuestra vida, a partir del cual podemos encontrar un “sendero del corazón”, un tao, un modo de vivir en armonía con el universo. La sincronicidad puede aportarnos la confirmación de que estamos en el camino adecuado, así como hacernos conscientes de que no lo estamos.
Finalmente, en el nivel más profundo, la sincronicidad puede abrirnos al conocimiento de que formamos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos, y a un sentido de totalidad en el arquetipo del sí mismo, expresando metafóricamente en la leyenda del Santo Grial, en el concepto del reino de Dios, o en la disolución en el Tao.

La mayor parte del tiempo estamos activos, imitando lo que es preciso hacer y rodeados de gente. Nos centramos en lo que tenemos delante, afanándonos en los bienes materiales de nuestras vidas con el tiempo apresurado y el limitado espacio disponible. No podemos ver las estrellas con la luz de nuestro mundo cotidiano. Aún de noche, nuestra visión del cielo está limitada por las luces de nuestras ciudades y la contaminación de nuestras máquinas. Permanecemos recluidos en edificios, enclaustrados, privados de la naturaleza circundante; nos afanamos de tal modo con nuestros asuntos vespertinos que no somos capaces de alzar la mirada y experimentar el asombro del cielo nocturno. Pero, aunque no lo vemos, las estrellas siguen ahí. Hay un universo que continúa moviéndose, infinito, atemporal, en continua expansión, del cual formamos parte. Comprender esto intuitivamente, contemplando un fragmento de cielo nocturno, antes de caer de nuevo en el sueño, puede ser similar a los que el estudiante zen persigue en la meditación: ese momento de iluminación repentina en la que se experimenta la visión del Tao.

El conocimiento intuitivo de que hay un universo reglado, o un sentido subyacente a cada experiencia, o una fuente original, con la cual “yo” estoy conectado, evoca siempre un sentimiento de reverencia. Esto es algo más intuido que pensado, por lo que las palabras que traten de explicarlo resultan inadecuadas; tal como comienza el Tao Te Ching, de Lao Tsé, « El Tao que puede ser expresado no es el Tao perpetuo»; sin embargo, los ejemplos ayudan a la comprensión, porque casi todos nosotros, frecuentemente en etapas tempranas de nuestra vida, hemos tenido una intimidad con lo que se llama el Tao.
Hay buenas razones para discutir lo que no puede conocerse enteramente a través de las palabras –porque podemos preparar el modo en que sobrevendrá una experiencia–. El conocimiento intelectual y la aceptación de un concepto espiritual, unido a la receptividad y la abertura, ponen los cimientos para una experiencia intuitiva que puede acontecer más adelante. Como dice el proverbio oriental, «Cuando el alumno está preparado, el maestro vendrá».

Jung describió la sincronicidad como un principio conector casual que se manifiesta mediante coincidencias significativas. No hay explicaciones racionales a estas situaciones en las que una persona tiene un pensamiento, un sueño, o un estado psicológico interno que coincide con un acontecimiento. Por ejemplo, una mujer tiene el sueño vívido de que la casa de su hermana está ardiendo e impulsivamente la telefonea para comprobar si se encuentra bien: hay fuego, y la llamada que la despertó quizás haya salvado su vida. O un investigador se atasca en un punto crucial y necesita cierta información abstrusa, muy técnica, y en una cena de recogida de fondos se encuentra inesperadamente sentado junto a la persona que posee esa información. Una mujer llega a una ciudad deseando encontrar a una antigua compañera de habitación; no la localiza, y al entrar en un ascensor atestado la encuentra en él. Pienso en alguien, suena el teléfono, y quien llama es la persona que tenía en mente.
Todos estos son ejemplos de sincronicidad, que varían desde lo dramático al lugar común. En cada situación, alguien se tropezó con una coincidencia y no pudo explicar cómo había ocurrido. Intuitivamente, cada acontecimiento fue significativo y abrió la posibilidad de que allí hubiera una conexión invisible, desconocida, o un modo en el que se desarrollan esos hechos.
Al decir que este fenómeno era “sincronicidad”, Jung le dio un nombre. También señalo su importancia, diciendo que «la comprensión de la sincronicidad es la llave que abre la puerta a la percepción oriental de la totalidad, que nos parece tan misteriosa».

A través de la sincronicidad, la mente occidental puede llegar a conocer lo que representa el Tao. Como concepto, la sincronicidad tiende un puente entre Oriente y Occidente, filosofía y psicología, el hemisferio derecho e izquierdo del cerebro. La sincronicidad es el Tao de la psicología, pues relaciona el individuo con la totalidad. Si personalmente advertimos que la sincronicidad opera en nuestras vidas, nos sentimos conectados a los demás, antes que aislados y malavenidos; sentimos que formamos parte de un universo divino, dinámico e interrelacionado. Los acontecimientos sincronísticos nos ofrendan percepciones que pueden resultarnos útiles en nuestro crecimiento psicológico y espiritual, y acaso nos revelen, a partir de un conocimiento intuitivo, que nuestras vidas tienen sentido.

Hay algo asombroso y humilde, y sin embargo emocionante y cómplice en el hecho de vislumbrar el Tao a partir de acontecimientos sincronísticos. Al igual que no podemos ver las estrellas al mediodía, en nuestras mentes occidentales no se dan las condiciones adecuadas para “contemplar” un modelo de unidad subyacente. En el momento en que, con nuestra conciencia occidental, también seamos capaces de percibir una realidad espiritual, acaso sea posible que nos volvamos conscientes de ser individuos aislados pero unidos a un todo más vasto: de vivir en un mundo con un tiempo lineal, pero capaces de experimentar la atemporalidad de una realidad eterna de la que somos parte; de ver la luz diurna tanto como con visión nocturna, entonces sentimos nuestra conciencia en movimiento, ya no detenida.

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