Un antibiótico producido de forma sintética o por un microorganismo, es una sustancia antimicrobiana que intenta detener o limitar el crecimiento de bacterias patógenas.
Los antibióticos pueden disminuir el sistema inmunitario al destruir las “buenas bacterias” o flora bacteriana intestinal beneficiosa. Sin una buena flora intestinal, los hongos comienzan a crecer en el organismo.
Irónicamente, los antibióticos farmacológicos destruyen no solo las bacterias patógenas, sino también las bacterias beneficiosas, además de eliminar el potasio del organismo. El potasio ayuda a producir proteína, que es necesaria para un crecimiento y desarrollo correcto, para la curación de los tejidos, el tono muscular y otras muchas funciones.
Las fórmulas botánicas actúan como auténticos remedios antinfecciosos y antibacterianos y son una muy buena alternativa a los antibióticos. Sus funciones incluyen estimulación del sistema inmunitario aumentando la resistencia a la enfermedad infecciosa, estimulando el crecimiento celular al mismo tiempo que inhibiendo el crecimiento bacteriano, reduciendo la inflamación y eliminando los radicales libres.
Algunas de las hierbas, minerales y vitaminas antioxidantes con propiedades antibacterianas son las siguientes:
• Sello de oro: cura y fortalece las membranas mucosas, incrementando la resistencia a las enfermedades infecciosas e inhibiendo la acción de varios microbios que causan anginas estreptocócicas y otras infecciones.
• Ajo: estimula el sistema linfático para luchar contra las infecciones y el crecimiento celular, al mismo tiempo que inhibe el crecimiento bacteriano.
• Cayena: tiene un efecto tónico sobre el sistema inmunitario, con lo que el organismo se vuelve menos vulnerable a los microorganismos invasores.
• Hipérico: limpia los tejidos y reduce la inflamación.
• Equinacea: estimula la respuesta inmunitaria, aumentando la producción de leucocitos, mejorando así la capacidad del cuerpo para resistir la infección.
• Zinc: promueve una función inmunitaria potente. Protege al hígado de las toxinas.
• Vitamina C: actúa frente a toxinas y contaminantes que dañan las células y causan mutaciones. También aumenta la inmunidad frente a las enfermedades infecciosas.
• Vitamina E: combate la enfermedad protegiendo la membrana celular. También asiste defendiendo al organismo del ataque de los radicales libres de los compuestos oxidantes.

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